Luego de la crisis política y económica, y de una sucesión de presidentes de brevísimos mandatos, asumió la Presidencia de la Nación Eduardo Duhalde. Este gobierno interino se propuso, en medio de un clima social todavía tenso, ordenar formalmente la salida de la convertibilidad y llamar a elecciones. El gobierno de Duhalde, para ello, declaró el default o cesación de pagos a los organismos internacionales de crédito.

En 2003, con el 22% de los votos, asumió la presidencia Néstor Kirchner. Su gobierno, que se extendió hasta 2007, dio continuidad a la política económica de Duhalde. Se caracterizó por el crecimiento del mercado de trabajo y el importante ingreso de divisas, fruto del alza de precios de commodities como la soja, que en 2005 le permitió al Estado cancelar la histórica deuda con el FMI.

La apuesta al consumo interno empujó a un incipiente proceso de industrialización y con él se evidenció la falta de profesionales en áreas estratégicas, como la industria textil o la electrónica.

De allí que, en los años posteriores, en los que el modelo económico se profundizó, la Ingeniería entró en la agenda del Estado; en 2012 se impulsó desde el Ministerio de Educación el Plan Estratégico de Formación de Ingenieros 2012-2020. En el marco del lanzamiento de esta iniciativa, que estuvo constituido principalmente por becas y financiamiento para promover vocaciones tempranas e incorporar programas de mejoras en Universidades, la entonces presidente Cristina Fernández de Kirchner se refirió a la histórica frase de principio de siglo “Mi hijo el doctor”, modismo que representaba las posibilidades de movilidad social que brinda la educación en Argentina, y opinó que “El siglo XXI tiene que ser el siglo de ´Mi hijo, el ingeniero´”, refiriéndose al cambio en el modelo de país. El presupuesto universitario que pasó de 2.168 millones en 2004 a 21.700 en 2012.

Durante el kirchnerismo hubo una serie de resoluciones ministeriales que intentaron morigerar la Ley de Educación Superior. La batería legislativa reorientó la política educativa; se sancionaron la Ley Nacional de Educación, la Ley de Financiamiento, la Ley de Garantía del Salario Docente, la Ley de Educación Técnico-Profesional, y la Ley de Educación Sexual Integral. Sin embargo, no existió aún una iniciativa para institucionalizar las nuevas resoluciones del ámbito universitario. En términos de PBI, el incremento fue de 0,48% a 1%.

En el ámbito de la Universidad, desde el año 2002, se dio impulso a la acreditación de las carreras, proceso que implicó un fuerte trabajo de carácter académico e institucional y que dio como fruto la acreditación ante la Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria (CONEAU) de buena parte de las ingenierías que se dictan en la UTN.

Mediante este proceso, también, se obtuvo la posibilidad de equipar y mejorar los laboratorios con planes como el Programa de Mejoras de las Ingenierías (PROMEI).

Este proceso de consolidación académica, crecimiento en la investigación y expansión institucional, se vio fortalecido por la integración de nuevas Facultades Regionales al sistema federal de la UTN: en la Asamblea Universitaria de 2009 se jerarquizaron las Unidades Académicas de Neuquén, Reconquista, Santa Cruz y Trenque Lauquen, que pasaron a ser Facultades Regionales de la UTN.

En 2015 asumió la presidencia de la Nación el ingeniero Mauricio Macri.

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